FRONTERA SUR

Déjame, de Soledad Montecinos

(La Unión, s/a. ref. )









Déjame lavar tus calzoncillos vida mía
el que usas y no usas a veces, el que heredaste
de tu padre
de tu abuelo y de tu hermano. Dámelo para lavar
con mis manos
la savia de la uva
maldiciente, que se escurre
centrifugando
por entre, sobre, abajo y desde tus poros violentos.
Déjame lavar la vida, mi estúpida locura, que a
veces me integra
a ti. Mi locura fehaciente. Mi locura abyecta. Mi
demencia paradójica
entre lo paradójico de tu esencia de ese, tu
calzoncillo.
Quiero limpiar tu calzoncillo de tu inmundicia
machista
pura, brutal, limpia, pulcra, refinada, bestial,
represiva.
Lavar el instinto inventado de tu mito de macho-
sexo fuerte,
por quinientos años, ahora agria y marcadamente,
por esas letras
decadente! Dame tu calzoncillo, para lavar tu
hombría, animal, que lo pudre.
Lo secaré, lo izaré y será la bandera del poeta
exiguo, que no tiene
nombre,
y que en mi nombre lo escupiré.
Quiero lavar tu calzoncillo y el calzoncillo de
cualquier hombre
que quiera dejar de reírse, ridiculizar
satirizar, escupir, aplastar, maltratar,
la existencia ser-feminil.
Quiero lavar el calzoncillo de mi amigo hombre:
drogadicto, borracho, diputado,
marxista, católico, modelo, guerrillero, cantante
de rock & roll,
y lavar con mis manos, las neuronas de su cerebro
que guardan proyecciones
tradicionales y creaciones de cambios.
Y el tuyo Nicolás, porque te robé el poema, y
porque me hastiaste con tus letras de burdel,
déjame lavar tu calzoncillo VIDA MIDA, jamás
permitiré
que lo usen en un spot publicitario.












En Jóvenes Poetas de La Unión, 1994








Imagen: La Lavandera, Henri de Toulouse-Lautrec
.





3 comentarios:

igo tanaka dijo...

excelente, excelente,
qué buena esta soledad.


me aburriste con tus letras de burdel........ tss

mota dijo...

estuve en "la unión" y no me acuerdo de vos.

Viviana Geeregat dijo...

Este es el poema que gatilla el de Soledad..







[Vida mía]

Déjame lavar tu calzón, vida mía, el que usas
siempre, el que heredaste de la vieja parturienta ancestral del caos. Dámelo para
lavar con mis manos y
restregar de mi bandera la sangre de tus
menstruaciones, la savia de tu
pubertad, para lavar la locura y la maldición que al
ser tejido por Violeta en
su telar, le echaron las brujas, untándolo en la chicha
pura y ostentándolo en
la punta de sus lanzas. Déjame lavar mi esperma. De
velitas. De cumpleaños.
De colores. Y el semen de los genios irracionales y
alucinógenos y luciferinos
y lucífogos y lucíferos. Quiero limpiar tu calzón de
todas las inmundicias y
virtudes humanas. Lavar el instinto que lo impregna de placer y de perfumes
y pestilencias, para lavar la sensibilidad que lo
humedece, esa sensibilidad
infinita de la mortandad que baila sumida en su
infancia, siempre a segundos de despertar y envejecer.
Dame tu calzón, para lavar la vida que lo pudre.
Lo secaré. Lo izaré y será la bandera sin patria y sin patriotas. El emblema
de nuestra serena rebelación, de la más íntima. Quiero
lavar tu calzón y el
calzón de cualesquiera mujer que quiera que lo hagan
mis manos, para
descansar las suyas. Quiero lavar el calzón de mi amiga neoprénica y lavar
lavar con mis manos las vaginas de los vellos
pubianos de oro, que ocultan diamantes y la tuya
paria que no deja inhalar e inhalar mi neoprén
procreador. Déjame lavar tu calzón, vida mía, jamás permitiré que lo usen como un viejo
estropajo...



AIM ADIV
VIDA MÍA...

(De Nicolás Díaz Badilla
En Antología "Carne Fresca", 2002
originalmente en Hotel Bristol, del año 1993 ó 1994, quizás)