FRONTERA SUR

Seguramente en algún lugar está dejando de llover a esta hora, de Ricardo Herrera

(Temuco, 1969)







Escríbeme un poema antes de acostarte, por favor
antes que cierres tus ojos y yo abra los míos en tu sueño
un poema donde te llames la nueva Lou de Apollinaire
y cantes sacudiendo un nogal.
Que ninguna palabra haga nacer la tristeza en tu bello poema
que todos los que se quieran matar lo lean y se enamoren de golpe de ti
porque cada palabra es una estrella fugaz cayendo en el corazón del lector
y uno sabe al tiro al leerlo que eres tú misma a la orilla de un río
tú misma que llenas una hoja entera de cuaderno con mi nombre
y le dices a tu mejor amiga que en algún lugar deja de llover si no puedes verme.
Que tu poema lo lean en Argelia o Codegua y el alma del oyente quede temblando
pequeña diosa criolla
que le dé bronca al silencio y se tape las orejas con algodón untado con tus lágrimas
y se diga que hay una nueva estrella en el firmamento de la poesía chilena
léeme tu poema al oído despacito y cada cinco palabras introduce tu lengua en mi oreja
quiero escucharte mientras tocas tu piano en medio del bosque
mientras un duende baila con un pasaje de ida a Puchuncaví en la mano
y en mitad del poema saca el cintillo o el cole de tu mano y hazte un moño para que el auditorio desfallezca
o sujétalo en tu boca mientras te ordenas el pelo y pides perdón al respetable público
que a esa hora es una lágrima tatuada en tu mejilla
que por primera vez la oscuridad quiera abrir los ojos y contemplar el sonido de tu voz
dulce como el canto de una pequeña ocarina en forma de chinita o tortuga
seguramente en algún lugar está dejando de llover a esta hora
tú terminas de escribir este poema y te duermes feliz
hace días que a la tristeza le había dado firme contigo
pero ahora escribiste el poema y cierras los ojos
no sabes siquiera si me quieres pero te diste el trabajo de escribirlo
aun cuando tu madre preguntaba “¿hija le pasa algo? No piense tanto hija”
y yo sólo puedo darte las gracias porque gracias a ti
el amor es una madeja que el gato persigue por el cielo ahora.











En Sendas perdidas y encontradas, 2007









3 comentarios:

Guillermo Riedemann dijo...

saludos sureños desde santiago
saludos para viviana y para la tremenda poesía de ricardo herrera
guillermo riedemann

Viviana Geeregat dijo...

Gracias siempre, Guillermo!

Madrugando, saludos con gallos y cielo azul para ti
:)

K dijo...

Es un poema precioso, lleno de optimismo y puertas que se abren a tus lecturas Ricardo, me gusta la forma en que se mezclan lo cotidiano y tangible con lo extraordinario impalpable, hay un delicado pero contundente diálogo con Tellier.
:)