FRONTERA SUR

Óxido de olvido, de Jorge Torres

(Valdivia, 1948 - 2001)







Aunque aceptemos que el paisaje
no tiene dueño, y el supuesto
propietario es un pobre
sujeto que paga de mal talante sus impuestos,
siempre será furtiva nuestra mirada,
la mirada
del turista
(léase: viajero, transeúnte, pasajero caminante).
Siente que le roba a alguien la belleza de la campiña.
La primaveral florescencia de los manzanos.
El sonido del beso de la ola sobre la playa.
Las ingenuas rosas rubicundas.
El estío sobre la hierba
y todo eso.


Viene de un lugar vedado donde la perspectiva
es estrecha, oblicua.
Él nomás sabe cuánto
daño hace sobre el paisaje: esa mirada corrosiva
restándole color, envejeciéndola
hasta la evanescencia.


Por ello el sepia de las fotos no es sino la
ecuación de los colores: nostalgia y adioses,
o sea,
óxido de olvido.












En La dicha vacante, 1999.






1 comentario:

Cristina dijo...

j'adoré ese libro... y este poema en particular!