FRONTERA SUR

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Patria, de Ángel Valdebenito

(Freire, 1978)







Patria mía dilecta y bien montada,
yo soy ese utilero que durmió en tus pastos,
ardiente el corazón.

Uno que usó tu uniforme en paz
y lo devolvió a las bodegas como si nada.
En todo caso verás dilecta patria mía que no he sido
de esos otros, yo no he sido un cero a la izquierda,
un malhablado vendedor de tus terrenos.

Tú y yo
compartimos esta fascinación por las escenas campestres
que aplaudimos con algarabía;
orgullo de pertenecer al kilómetro 15, al 100
o al 727.

Antes merodeaba los sembrados en dirección a otras barracas,
vivir sentado, si pudiera vivir sentado;
he ahí el gran proyecto de un hombre,
pero esa suerte de artificio ya no es mi parte de tierra,
mi lugar en esta casa.
Recuerda el sueño reclutón de aplanar casuchas,
en vano esperarías de mi cuerpo un gesto más que este
                                    /voltearse solo,
a un grito, a un solo grito de distancia de la realidad.









En Sur Itinerante, 2009.







Fotografía: Giuliano Zoffoli




En todos los sueños, de Mª Isabel Lara Millapán

(Chihuimpilli-Freire, 1979)







¿Siempre estarás
lejos de estas flores
y de estas aguas que te sueñan,
o esperará tu alma
volver a escuchar desde cerca el canto
de las aves del bosque
que al caer la tarde
en su silencio te recuerdan?


Algún día
vendrán y volverán como la luna
tus pasos,
tomarás una pifülka
y danzarás con su sonido
bordeando nuestro universo;
en cuatro giros
en cuatro vueltas iremos,
nos sonreirá la brisa y la lluvia,
irá tomando fuerza nuestro pueblo,
las estrellas y la luna de nuestras banderas
saludarán al viento.







En La memoria Iluminada: poesía mapuche contemporánea, 2007


Identidad, de María Isabel Lara

(Chihuimpilli, Freire-1979)







Y si se van tus sueños
y olvidan las palabras de los abuelos tus labios
¿ a dónde quedan los hijos de la tierra?
¿ a quién enseñamos el silencio de nuestros bosques?
donde sólo florecen nuestros ecos,
donde sólo cantan las aves
que conocemos desde tanto tiempo.

Podemos ir lejos de nuestros montes,
ir lejos de nuestras vertientes,
para volver hermano,
para volver.









En Veinte poetas mapuche contemporáneos, 2003



Como un aliento, de Ángel Valdebenito

(Freire, 1978)







Como un aliento de perro moribundo él vaga por las cantinas
en que nunca ha deseado estar. Siempre alerta para intentar el escape,
se corona día a día al fondo de una bodega o un corral
que el ganado ya no respeta. Al interior de sus ojos no acepta
presencia de dios alguno, si apenas aguanta la propia a
regañadientes.
Con las manos en los bolsillos tantea en busca de algún
escondrijo;
le bastará sólo uno para olvidarse a sí mismo y marcharse
sin siquiera decir “adiós a todos” o “adiós a nadie”.







En Papeles de la Villa Hostil, 1999



Ceremonia de amor, de Jaime Luis Huenún

(Valdivia, 1967)





Los árboles anoche amáronse indios: mañío e ulmo, pellín
e hualle, tineo e lingue nudo a nudo amáronse
amantísimos, peumos
bronceáronse cortezas, coigües mucho
besáronse raíces e barbas e renuevos, hasta el amor despertar
de las aves ya arrulladas
por las plumas de sus propios
mesmos amores trinantes.
Mesmamente los mugrones huincas
entierráronse amantes, e las aguas
cholas abrieron sus vertientes alumbrando, a sorbos
nombrándose, a solas e diciéndose: aguas buenas, aguas
lindas, ay pero violadas somos aguas Rahue,
olorosas Pilmaiquén, floridas e parteras e aún felices
las arroyos que atraviesan como liebres
los montes e los cerros.
E torcazos el mesmo amor pronto ayuntáronse
los Inallao manantiales
verdes, las Huaiquipán bravías
mieles, los Llanquilef veloces
ojos, las Relequeo pechos
zorzales, las Huilitraro quillay
pelos tordos, los Paillamanque
raulíes nuevos.
Huilliche amor, anoche amaron más
a plena chola arboladura, a granado
cielo indio perpetuo
amáronse, amontañados
como aguas potras e como anchimallén encendidos, al alba
oloroso amáronse,
endulzándose el germen lo mesmo
que vasijas repletas de muday.






En Ceremonias, 1999